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Jóvenes, ¿al salón! Imprimir E-Mail
Los vecinos de Sames echan la vista atrás para recordar cómo en más de 70 años el recién rehabilitado Ateneo ha pasado de sala de baile a centro cultural. El nuevo Ateneo, inaugurado hace unos días, albergará una sala etnográfica y otra dedicada a exposiciones y charlas. Cuentan los vecinos de Sames, en Amieva, que en 1928 ya corría el rumor de que en la localidad se estaban empezando a mover «papeles» para construir el edificio que hoy se conoce como el Ateneo, reinaugurado hace tan sólo unos días. Sin embargo, los residentes más veteranos recuerdan que no fue hasta 1932 cuando los propios habitantes de Sames se pusieron manos a la obra para levantar, con su propio trabajo, un inmueble que nació con la vocación de servirles, ante todo, como lugar de encuentro.

Este periódico se ha acercado a la localidad para preguntar a los que vivieron aquellos momentos por el pasado de este edificio que, según indicaron, ha hecho las funciones de salón de baile, sala de juntas, escuela, lavadero, escenario de obras de teatro, cuartel, botiquín y, ahora, de centro cultural.

«Este era el terreno común del pueblo. La idea era la de utilizar la planta baja para baile y la primera como salón de juntas», señala José Alonso Simón, de 80 años, mientras que Conchita Vega, de 76 años, cree que el pueblo se benefició de algún tipo de subvención para levantar el inmueble.

De una u otra forma, todos coinciden en que lo que más éxito tenía entre los jóvenes era el que ellos conocían como el 'salón'. «Antes de la guerra íbamos todos los domingos y los días de fiesta, y allí se tocaba la gaita y el tambor», asegura Domingo Llanes González, que ha cumplido ya los 82 años. «Aquí nos juntábamos todos los jóvenes, era la única diversión que teníamos. Después un indiano colocó un lavadero en la planta baja y usábamos la de arriba para los bailes», añade Alonso Simón.

Tal debía ser el éxito, que Pilar Alonso, que a sus 72 años preside la Asociación de Mayores de Amieva, dice que al que no le hacía ninguna gracia era la párroco. «El cura estaba muy enfadado con nosotros, decía que mucho baile y poca misa».

Escuela y cuartel

Pero todo cambió cuando, en 1936, estalló la Guerra Civil española. «El salón se usó unos meses de escuela porque se habían quemado algunos colegios», indica José Alonso Simón, y Domingo Llanes subraya que después el edificio sirvió de cuartel y de botiquín para curar a los heridos.

De aquello, subraya Fidela Gonzalo Sadia (78 años), ya nada quedaba cuando ella se casó con Domingo Llanes y se trasladó al pueblo, hace cerca de 50 años. «Ya no había bailes ni nada porque la mayoría de los jóvenes habían emigrado y los otros bajaban a divertirse a Cangas de Onís». Aunque buenos recuerdos guarda también, por su parte, Conchita Vega (76 años), quien indica que representó alguna obra de teatro allí y que hasta el lugar solían trasladarse «titiriteros ambulantes». A todo esto, añade Pilar Alonso, no hay que olvidar tampoco los famosos amagüestus que se celebraban con la llegada del otoño.

Tras años de abandono, el Ayuntamiento acaba de rehabilitar el Ateneo de Sames como centro cultural. La planta baja albergará una sala etnográfica del concejo y la superior otra de exposiciones, charlas y otros actos. Los vecinos aplauden la actuación. «Está muy bien que lo hayan arreglado porque este edificio se iba a caer», concluye José Alonso Simón.
El Comercio Digital 06/11/06
 
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