| Las queserías de los Beyos dan los primeros pasos para obtener la IGP |
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Ponga, Amieva y Sajambre inician los trámites con la Consejería de Medio Rural, que deberá remitir el documento al ministerio La identitificación puede funcionar ya como Protección Natural Transitoria, aunque su aprobación final podría tardar cuatro años más. Los propietarios de cinco queserías de los municipios de Ponga, Amieva y Sajambre firmaron el pasado viernes en la Consejería de Medio Rural la petición formal para iniciar los trámites con el fin de obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el queso de los Beyos. El documento se va a trasladar ahora al Ministerio de Agricultura para su aprobación, aunque los trámites se pueden alargar por espacio de dos años. No obstante, la IGP ya puede empezar a funcionar a través de la figura conocida como Protección Nacional Transitoria. El último escollo será la Unión Europea, que puede demorar otros dos años la aprobación definitiva. De los cinco profesionales firmantes, tres pertenecen a Amieva, uno a Ponga y otro al concejo leonés de Sajambre. En la documentación remitida al Ministerio de Agricultura se especifica que la zona geográfica de protección alcanza una superficie de 339 kilómetros cuadrados, los que comprenden a los tres municipios reseñados. Y se establece que el queso toma su nombre «de un gran desfiladero horadado en la roca caliza por el río Sella». Desde el punto de vista etimológico, 'Beyo' se describe como una palabra céltica latinizada con significado de zanja, derivando su uso «en sinónimo de garganta profunda». Imitación Las principales razones prácticas de este sistema de protección que representa la IGP tienen como fundamento estimular la producción, proteger del abuso e imitación de nombres del producto y ayudar al consumidor entregándole informaciones relacionadas con el carácter específico de la mercancía que va a comprar. El documento firmado en Oviedo desarrolla un pliego de condiciones al que tienen que adaptarse las cinco queserías y las que vayan abriendo a partir de este momento. De hecho, está en estudio la apertura de dos nuevas instalaciones en Amieva y cada una de ellas tiene que afrontar una inversión cercana a 180.000 euros. En el documento se define al queso de los Beyos como un producto elaborado con leche entera, cruda o pasteurizada «de vaca, oveja o cabra». En cuanto a la forma, establece que deberá ser cilíndrica con un diámetro de 9 a 10 centímetros y una altura de entre 6 y 8, mientras que su peso puede oscilar entre 250 y 500 gramos. De conformidad con la normativa europea se tiene que nombrar un Consejo Regulador para controlar que los productos amparados por la IGP son originarios de la zona y cumplen los requisitos reglamentarios. Por tanto, se van a realizar inspecciones periódicas a las instalaciones destinadas a elaboración y maduración, además de comprobar la recepción, el almacenamiento y la manipulación El control y la garantía se van a acreditar mediante la utilización de contraetiquetas expedidas por el ente regulador. Las visitas periódicas permitirán la comprobación visual y documental, así como la toma de muestras. Desde ahora, a la recepción de la mercancía, la leche permanecerá almacenada en tanques de refrigeración a una temperatura de 6º durante 24 horas. La pasteurización, que se declara opcional, se ha de llevar a cabo a una temperatura de 72º durante quince segundos. El pliego de condiciones también resuelve el problema de la maduración y fija que los quesos, una vez retirados de los moldes, se mantendrán hasta cuatro días a una temperatura de 12 a 14º, para pasar a una cámara de maduración donde permanecerán «un mínimo de dieciséis días». Además, será obligatorio realizar volteos diarios. Nuevo negocio Las últimas personas en acercarse a este nueva aventura para el queso de los Beyos son Pilar Sánchez Valbuena y Mariana Álvarez Huerta, dos mujeres que en enero de 2007 abrieron la quesería El Arniu en el pueblo de Carbes, perteneciente al concejo de Amieva. Tras asistir a un curso de un año en una escuela taller promovido por la Mancomunidad de Concejos del Oriente, decidieron ponerse al frente de una nueva empresa quesera. Incluso viajaron hasta la localidad francesa de Poitiers para empaparse en el manejo de una quesería y también visitaron varias instalaciones de ganado caprino, Ahora sólo fabrican queso con leche de vaca y en sus cabezas se activa la idea de poner en marcha una estabulación con 200 cabras de la raza alpina. La fecha prevista es marzo de 2008 y el lugar de ubicación sería Sebarga. Las dos emprendedoras de Amieva están de acuerdo con la tramitación de la IGP y piensan que «sólo puede traer ventajas», aunque el gran reto es «enfrentarnos al papeleo y a muchos controles». De cualquier forma se muestran esperanzadas porque a partir de ahora van a «evitar la competencia desleal de otras empresas y particulares que venden queso con el nombre de Beyos sin estar establecidos en la zona». Y de cara al consumidor sostienen que aquellos que adquieran queso etiquetado bajo la IGP Beyos «sabrán que están comprando un producto de total garantía». De momento, Pilar y Mariana están vendiendo el queso a 10 euros el kilo y sostienen que «es un buen precio», aunque cuando lo elaboren con leche de cabra «tendremos que ponerlo un poco más caro». Ellas, toman como referencia el Cabrales y en la importancia que tuvo para ese queso el haber obtenido la Denominación de Origen. En consecuencia, con la nueva IGP sospechan que «se pueden abrir nuevos mercados y aumentar la producción». En cuanto a la tramitación son optimistas y se imaginan que el Ministerio de Agricultura y la Unión Europea «no van a poner muchos problemas». Su empresa ya cuenta con aceptables canales de venta a través de comercios, mercados, una distribuidora y hasta con la presencia de un «importante número de clientes» que se desplazan hasta la instalación ubicada en un paraje montañoso de ensueño, el pueblo de Carbes. El Comercio Digital 21/05/07 |
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