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Pregón de las Jornadas Gastronómicas Imprimir E-Mail
A continuación reproducimos el pregón que dio el pistoletazo de salida de las Jornadas Gastronómicas de la Matanza 2005 celebrado en la Casa de Cultura del concejo de Carreño.


Es lectura recomendada aunque advertimos que puede provocar emoción y lágrimas como sucedió en la presentación en Candás por parte de algunos vecinos ( ... )


" AMIEVA, Señoras y señores, como la define José Arduengo, uno de sus hijos más amantes , es la Asturias cuesta arriba ; bien es verdad que cuando estamos subidos en aquella gloria, vemos Asturias cuesta abajo ...

Amieva, pequeña, de tan solo 113 kms de superficie, se asienta en las laderas de las bravas montañas de los Picos de Europa,por donde trisca el robezu , cabra sin barbas, de extraordinaria ligereza. Por el Pelafierru, donde se unen los ríos Pelavarda y Dobra, el oso gusta buscar su madriguera.

Amieva, la vieja con B , la moderna con v , tales son los caprichos de la ortografía y los tiempos, forma parte de la Asturias más alta y fluvial. El viejo Precendi nace en las montañas de Sajambre y la recorre de Sur a Norte, hasta poco antes de llegar a Sames, capital del conjceo, donde le recibe el Ponga, que en su correr llegará a ostentar el importante sobrenombre de Sella. El Dobra, la atraviesa de Norte a Sur, como la hermosa nacional 625, que va de Colunga a Riaño, bañando las faldas largas de los Picos.

Obra de los ríos y, en parte de la mano del hombre, son sus impresionantes desfiladeros : el del Dobra, y el más conocido de los Beyos, garganta del Sella, de prolongadas hoces, a las que se adapta, como un guante, la serpenteante carretera, cantado por mil viajeros. Con verdadera unción, de rodillas, ante tanta belleza, lo hizo el célebre viajero conde de Saint-Saud. Beyos, que el viajero de hoy, que tantas cosas ha visto, aún sorprenden e impresionan.

Amieva es, también, tierra de cuevas, casi dos docenas, muchas de ellas inexploradas, que conservan celosamente para el valiente que ose penetrarlas, tesoros nunca vistos; y, en la Cueva de los Moros, en la Collada de Siña, es seguro que yacen mil ayalgas abandonadas por la morisma en su desbandada, después de la derrota de Covadonga. Tesoros, que hoy andan bajo la protección de la Xana más hermosa de todas las xanas : Amieba, la Xana de los montes astures.

Amieva, en su valle de Angón, a 812 metros de altitud, paraje de inigualada hermosura, conserva intacta toda la fértil belleza de las épocas remotas. Allí, las majadas, los pastores. Llegar a Angón es llegar a las mismas puertas de los cielos astures, que tanto cantaron nuestros poetas, y de las que D. Armando Palacio Valdés, que amó como nadie nuestros campos, y que a este Candás dsitinguió con sus amores primeros, es su portero mayor.

Amieba, con B , antes de las terribles cortas, fue tierra de mil corpulentos tilos, y a pesar de los muchos esfuerzos hechos por la devastadora mano del hombre, todavía conserva amplias matas de bosque. Al border de sus ríos crecen fresnos, arces, olmos, alisos, sauces, y en las medias alturas los castañales, robledales y hayedos.

Amieva reúnes en sus pocos kilómetros, mil bellezas, abruptas unas; delicadas otras; incomparables todas.

De las fragosidades de Amieva y Ponga salieron los bravos que con los cántabros vecinos, opusieron feroz resistencia a las legiones romanas hasta ofrendarse en el inolvidable holocausto del Monte Vindio, donde casi pereció la raza entera de los héroes. En Carombu, en el límite con Posada de Valdeón, puede el buen asturiano recordar a sus héroes primeros.

Y de esa Amieva, casi mítica, vienen, señoras y señores, recorriendo las Asturias de sur a norte, estos generosos anfitriones, hosteleros y concejales, con su alcalde al frente, que quieren hacer a todo Carreño amante de la belleza de sus tierras y adorador de sus recios yantares.

Como expertos pescadores de río, viene hasta esta costa del océano Cantábrico para pescar en ella, no las anguilas ni las truchas, que abundan en lo suyo; ni la antigua y poderosa ballena; ni la humilde sardina, sino al curioso viajero, al resistente montañero, al excursionista que ama andar las sendas de pastores, cazadores y Arcedinos.

Nuestros amigos, viene a Carreño en busca de urbanitas bípedos, y de los de cuatro ruedas; viene a la caza y pesca de todos y todas los que los fines de semana, puentes, vacaciones de verano, y fiestas de guardar, dan sabiamente en gastar ahorros por conocer y recorreo colinas, montes, ríos y cañadas, y en comer los platos sustantivos de cada caserío, pueblo o lugar.

En la economía de los pueblos pesa cada día más, la moneda del viajero, por eso quieren los de Amieva que hasta su cielo lleguen excursionistas, porque saben, de mil experiencias que el que hasta allí va, admira, come y vuelve.

Y, como buenos pescadores que son, estos adelantados traen redes y artes con las que pescar voluntades. No se trata de sedales, trasmayos, brixeles, traínas, nasas o trullones, sino, queridos amigos, de muy limpios, albos, manteles, sobre los que extienden generosos, el cebo apetecible de las viandas golosas, energéticas, ancestrales y pecadoras. Ahí teneis para picar , la turgencia de la Borona Preñada, la princesa de las boronas, y el riquísimo Queso de los Beyos, que no cede ni ante la exhuberancia del mejor Cabrales.

Y esto que aquí veis, es sólo, como suele decirse, la punta de iceberg, que allá en Amieva, queridos amigos, nos espera un menú degustación, que hartará al más hambrón. :

Las Sopas de Hígado, la Borona Preñada, el tremendo Boronzu, primo hermano de nuestro fariñón, el Picadillo, el Pote de Berzas, los Callos, el Lomo, la Lengua, les Pates del gochu,... los postres, el vino, los cafés.

Los amigos de Amieva han venido aquí para decirnos, subid todos a conocer nuestra tierra, que para vosotros vamos a tirar la casa por la ventana.

Nos llaman, amigos, de ahí lo singular de estas jornadas gastronómicas, para que, con ellos compartamos la prueba del gochu, rey de la casa de aldea, como se hacía antaño en cada casa, y aquí también, el día de la matanza con los parientes, amigos y vecinos cooperantes al viejo rito del San Martino.

Con tan suculento reclamo, los pescadores que de las Amievas han bajado, pretenden que crezcan y crezcan y no dejen de crecer, entre todos los presentes, incluso los ausentes, las ganas de visitar la corona montañosa que ciñe las sienes, hoy más que nevadas, del viejo reino de las Asturias.

Señores de Amieva, sinceramente os deseo con el poeta Que a Vis, Pervís, La Vega, La Fresneda, Sames, Carbes, San Román y Amieva, Argolibio, Cien y Vega, Pen, Cirieño, Eno, Santolaya arriba, La Mollera en Medio ...", vayan centenares, miles de peregrinantes, andantes, durmientes y comientes. Que la riqueza natural y gastronómica, y vuestra innata cortesía, sean feliz reclamo para que todos los asturianos suban a conocer aquella Asturias de amaneceres, nieblas, orbayos, lluvias y nieves, pero también de soles, luces, limpios azules y resplandecientes verdes.

Asturianos reposados, o vosotros, los que sois viajeros inquietos, o excursionistas esforzados, bueno es conocer y conquistar las cimas del mundo, pero comencemos por las de nuestra propia casa.

Amieva, queridos amigos, pequeñina y galana,una hermosa y gran desconocida espera, con mesa y mantel, a quienes tengan fuerzas para andarla, subirla, gozarla, y Ay! quien pudiera con todo el menú!, comerla entera.

Muchas gracias. "
 
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